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Seguros 01/01/2018 | Buenafuente
2017, el año de la consolidación del ajustador mexicano
Terremotos de septiembre y temporada intensa de huracanes ponen a prueba la capacidad de los ajustadores locales. De los sismos, 40% de las reclamaciones ya fue atendido, dice el Claims Manager de Claims and Risk Management México.

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Pese a que los terremotos que en septiembre azotaron a Ciudad de México y a los estados de Morelos, Puebla, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Estado de México arrojaron consecuencias devastadoras y se tradujeron en un importante número de reclamaciones para las aseguradoras, 2017 es un año que significó la consolidación del ajustador mexicano, afirmó Carlos Zamudio Sosa, Claims Manager de Claims and Risk Management México.
 
En un seminario denominado “La hora de la verdad en los seguros: los siniestros catastróficos”, organizado por la Sección Ciudad de México de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (Amasfac), Zamudio Sosa señaló que la capacidad de los ajustadores locales se puso a prueba con los terremotos y la intensa temporada de huracanes que registrados, pero que a tres meses de los sismos más de 40 por ciento de las reclamaciones ya ha sido atendido.
 
“Cerca de 700 ajustadores formaron parte de los protocolos que activaron en conjunto la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) y la Asociación Mexicana de Ajustadores de Seguros (Amasac) para brindar la atención frente a los eventos catastróficos de septiembre, los ajustadores atendieron ya más de 31,000 siniestros”, explicó.
 
El directivo de Claims and Risk Management México subrayó que la coyuntura ocasionada por los sismos de septiembre significó, sin duda alguna ,una saturación para el gremio ajustador, ya que la mayoría de las reclamaciones efectuadas por los asegurados se concentró en pocos despachos.
 
En lo que se refiere a las reclamaciones derivadas de los terremotos de septiembre, Zamudio Sosa puntualizó que 70 por ciento de los reclamos correspondió a seguros de Casa Habitación, incluidos los asociados a hipotecas, lo cual ratifica que el siniestro masivo fue numeroso; sin embargo, a precio unitario promedio fue de bajo impacto para la industria aseguradora.
 
Aunque la pericia del ajustador mexicano se puso al límite frente a dos eventos telúricos de grandes proporciones y muy cercanos, dijo Zamudio Sosa, los hechos hablan por sí solos y ratifican que este profesional está preparado y que su calificación es de carácter mundial; no obstante, precisó que, pese al esfuerzo mostrado en campo, surgieron requerimientos de toda índole que complicaron la resolución de algunas reclamaciones.
 
Nunca desprotegidos
 
Carlos Zamudio Sosa detalló que es inocultable que luego de que ocurrieron los terremotos la capacidad de respuesta de los ajustadores se vio rebasada; empero, aclaró que en ningún momento los asegurados estuvieron desprotegidos en materia de atención y asesoría.
 
Indicó que “luego de que cada compañía activó sus protocolos de atención, nos encontramos con medidas que flexibilizaron la actividad y operatividad administrativa, de manera que las indemnizaciones se concretaron de la forma más fluida posible, sobre todo en aquellos siniestros en que la resolución era muy clara”.
 
Zamudio Sosa completó su balance del gremio ajustador frente a los terremotos de septiembre aseverando que en la actualidad la mayoría de las aseguradoras opera en un nivel de atención a siniestros ordinario. Puntualizó: “Al mes de diciembre, cerca de 40 por ciento de las reclamaciones está cerrada, lo cual reafirma que la labor efectuada por el ajustador mexicano frente a las catástrofes naturales fue idónea”.
 
El experto en reclamaciones indicó que muchos de los ajustadores, así como un importante número de los miembros de la cadena de valor del seguro en México, no habían experimentado eventos naturales de importantes magnitudes como los terremotos de septiembre; por ello aseguró que este tipo de experiencias genera un aprendizaje sin precedentes.
 
Oportunidad para crecer
 
Desde la perspectiva de Zamudio Sosa, los terremotos de septiembre confirmaron que la penetración del seguro en el país sigue dejando mucho que desear. En tal sentido, destacó que la industria tiene frente a sí una gran oportunidad para revertir esta realidad, de modo que las pérdidas para un evento futuro se distribuyan de mejor manera.
 
El especialista en ajuste recordó que Ciudad de México vive bajo un riesgo inminente como consecuencia de la existencia de la Brecha de Guerrero, una placa tectónica de aproximadamente 200 kilómetros de extensión ubicada en las costas del estado de Guerrero y que desde 1911 no ha registrado un sismo de grandes magnitudes.
 
Precisó: “Está pronosticado que un sismo de magnitud superior a 8 y con una duración mayor a tres minutos podría ocurrir. No sabemos cuándo, pero es inminente; entonces, podemos entrever que habría importantes pérdidas materiales en la capital del país.
 
“Por ese motivo, la industria está obligada a aumentar la cantidad y calidad de las coberturas. Si logramos eso como sector, se capitalizará mucho más la reserva para siniestros catastróficos y se podría otorgar una mejor retribución de la pérdida que hoy no está asegurada”, especificó.
 
Mayor dispersión
 
Durante su exposición, Zamudio Sosa reconoció que la concentración de siniestros atendidos en solo unos cuantos despachos de ajuste reveló importantes deficiencias. De acuerdo con su opinión, se requiere una mayor dispersión en la atención de siniestros catastróficos, lo cual también representa una buena oportunidad de crecimiento para los despachos que este año no recibieron una demanda significativa de sus servicios.
 
Todo esto demuestra que algunos despachos tienen que enfocar sus esfuerzos en mejorar sus sistemas de administración. Lamentablemente, muchos dentro del gremio aún no han implementado sistemas de control de cómputo verdaderamente robustos. Si estos despachos no se transforman digitalmente, en un corto plazo verán ver comprometidos sus servicios y estarán en riesgo de desaparecer, advirtió.
 
Pese a lo anterior, Carlos Zamudio apuntó que el gremio ajustador mexicano demostró su solidez frente a los eventos catastróficos de este año, puesto que en la actualidad los asegurados tienen la certeza de que sus reclamaciones son atendidas por especialistas que cada vez están mejor preparados y calificados.
 
Zamuidio Sosa dijo que hoy en día el asegurado ya no reclama mediante esfuerzos aislados ni haciendo uso de un abogado, sino que recurre a su aseguradora confiando en sus capacidades, ya que sabe que los siniestros son atendidos por ajustadores especializados y competentes.
 
Estamos frente a un nuevo paradigma, en el que el mayor beneficiario es el consumidor, puesto que los tiempos de respuesta y las indemnizaciones son acordes con las nuevas exigencias del mercado, concluyó.

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