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Salud
27/03/2009 | Administrador
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SALUD: ¿Por qué mi hijo no presta atención?
Con el inicio de las clases‚ comienzan también las preocupaciones de los padres. “No atiende a la maestra”‚ “alborota el aula”‚ son algunas de los signos que marcan que tal vez esté sufriendo el trastorno de déficit de atención e hiperactividad.
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La escuela primaria y el jardín de infantes son lugares propicios para conocer y evaluar el comportamiento individual de cada alumno‚ su carácter y personalidad‚ dado que el nexo que se establece con los maestros es muy fuerte. 

Es cierto que existen chicos más y menos tímidos‚ que hablan todo el día o no dicen una palabra‚ que corren de acá para allá o se quedan sentados todo el día‚ que entienden y acatan al pie de la letra todo lo que la maestra dice o que les resulta un poco más complicado.

Que un niño se la pase jugando‚ o queriendo jugar todo el día es normal‚ no por eso tiene que ser hiperactivo‚ como también lo es que se distraiga con algo mientras le hablan‚ y no por eso sufre un déficit de atención. Sin embargo‚ si un chico no logra prestar atención la mayoría de las veces‚ es impulsivo‚ tiene problemas de concentración y de memoria‚ y es hiperactivo‚ es probable entonces -dados los síntomas-‚ que se trate de un trastorno de déficit de atención e hiperactividad.

Los trastornos de hiperactividad y deficiencia de atención (ADHD por sus siglas en inglés) afectan a cerca de 3 millones de niños en la actualidad y más de un millón de adultos. De hecho‚ entre el 6 y el 8 % de los niños en edad escolar lo sufren‚ presentándose una prevalencia tres veces mayor en lo niños que en las niñas.

El THAD se divide en tres categorías o tipos de comportamiento el primero‚ es de tipo inatento‚ los síntomas de estos chicos pueden incluir: Incapacidad de prestar atención a los detalles o una tendencia a cometer errores en la escuela o en otras situaciones simplemente por descuidos; dificultad en prestar atención de forma continua durante tareas o actividades de juego‚ problemas aparentes de audición‚ dificultad siguiendo instrucciones‚ problemas relacionados con las actividades de organización‚ tendencia a evitar las actividades que requieran esfuerzo mental‚ tendencia a perder objetos como juguetes‚ cuadernos o deberes escolares‚ distracción‚ y olvido de las actividades diarias.

El segundo es de tipo hiperactivo - impulsivo‚ y a diferencia del primero‚ sus síntomas abarcan: Intranquilidad o gestos corporales que denotan timidez‚ dificultad para permanecer sentado‚ correr o escalar de forma excesiva‚ dificultad para jugar de forma tranquila‚ sensación de estar siempre "deprisa"‚ hablar en exceso‚ responder impulsivamente a preguntas sin escuchar previamente el contenido de estas‚ dificultad al esperar por un turno o al esperar en una fila‚ y por último tendencia a interrumpir o entrometerse.

El tercero de los casos es la combinación de los dos primeros‚ se lo denomina de tipo “combinado”‚ y precisamente sus síntomas pueden ser cualquiera de los antes mencionados‚ ya que sufre el tipo inatento y el hiperactivo – impulsivo a la vez.

A pesar de que los síntomas puedan ser fácilmente reconocidos‚ llegar al diagnóstico del TDAH es más difícil de lo que parece‚ ya que comparte la sintomatología con otros trastornos como por ejemplo el Síndrome de Tourette‚ una discapacidad del aprendizaje‚ o un cuadro depresivo entre otros.

Para lograrlo‚ el niño debe presentar síntomas de alguno de los tres casos antes de los siete años de edad‚ además‚ éstos deben ser más intensos que en otros niños de la misma edad. Así mismo‚ dicho comportamiento debe durar como mínimo seis meses y ocurrir/afectar negativamente al menos dos áreas de la vida del niño (por ejemplo‚ la escuela‚ el hogar‚ la guardería‚ o las relaciones con amistades) para que pueda ser diagnosticado como TDAH y no como el modo de actuar normal de un chico.

Será el médico y su grupo de especialistas en el tema quienes determinen que verdaderamente existe un problema.

A pesar de que no exista una cura para este trastorno‚ puede ser manejado eficazmente‚ con un tratamiento individual y enfocado especialmente en los síntomas que el niño presente‚ buscando que el mismo sea mantenido en el tiempo. Se trata de que el niño pueda controlar su comportamiento‚ y de que las familias y el entorno fomenten una atmosfera propicia para lograrlo.

Los tratamientos suelen combinar la medicación con una terapia psicológica apuntada al comportamiento rutinario y cotidiano.

La terapia del comportamiento sigue una serie de consejos/pasos determinados‚ la (American Academy of Pediatrics) Academia Americana de Pediatría recomienda:

• Crear una rutina: seguir un mismo horario de actividades diariamente‚ desde la hora de despertase hasta la de acostarse. Ubicar este horario en un lugar prominente‚ visible‚ para que el niño pueda ver donde deberá estar a lo largo del día y cuáles serán las horas asignadas para hacer los deberes‚ jugar y realizar otras tareas.
• Ayudar a organizar al niño: Tratando de mantener los útiles escolares‚ la ropa y los juguetes en el mismo lugar todos los días para que el chico sea menos propenso a perderlos.
• Evitar distracciones. Apagar la televisión‚ la radio‚ y los juegos de computadoras‚ especialmente cuando el niño esté haciendo los deberes.
• Limitar las opciones. Ofrecer al niño no más de dos opciones (esta combinación de ropa‚ comida‚ juguete‚ etc.‚ versus aquella) para que ella o el no se sienta aturdido o sobre estimulado(a).
• Ser claros en la comunicación. En lugar de utilizar largas explicaciones y estrategias indirectas utilizar instrucciones claras y concisas para recordar al niño sus responsabilidades.
• Utilizar el sistema de metas y recompensas. enumerar metas y mantener un seguimiento de los comportamientos positivos‚ luego recompensar al niño por sus esfuerzos. Las metas deben ser realistas ya que de otro modo puede despertar la frustración y provocar el efecto contrario
• Ejercer disciplina de forma efectiva. En lugar de alzar la voz o pegarle al niño utilizar penitencias o cancelación de privilegios como consecuencia de comportamientos inapropiados. Los niños más pequeños puede que solo necesiten un poco de distracción o ser ignorados hasta que se comporten de mejor manera.
• Ayudar al niño a descubrir su talento. Todos los niños necesitan del éxito para sentirse bien consigo mismos. Averiguar dónde manifiesta sus mayores habilidades - bien sea en los deportes‚ el arte‚ o la música - puede impulsar sus desenvolvimiento social y su auto estima.

La paciencia‚ la voluntad y la perseverancia son factores claves para sobrellevar este trastorno de la mejor manera y lograr un resultado efectivo durante la niñez‚ y más adelante‚ la adultez.

 

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