SALUD: Claves para un embarazo sin dolor de espalda |
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Por Chierico Dana
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Viernes, 21 Marzo 2008 |
Dos de cada tres mujeres sufren de dolores de espalda y calambres durante los 9 meses del período gestacional. Pero pueden prevenirse o aliviarse si se tienen en cuenta los consejos médicos
Dos de cada tres mujeres sufren de dolores de espalda y calambres durante los 9 meses del período gestacional. Si bien se deben a los cambios y las adaptaciones que experimenta el cuerpo, estos pueden prevenirse o aliviarse si se tienen en cuenta los consejos médicos.
Una de las molestias más comunes que experimenta la mujer durante el embarazo es el dolor de espalda y los calambres (sobre todo de la cintura hacia abajo), en mayor o menor intensidad.
Todas las mujeres pueden tener calambres o dolor de espalda en este período, pero si la embarazada ha padecido previamente este tipo de dolores, es más propensa a sufrirlos.
El dolor más común se siente en la zona posterior más baja de la pelvis hacia ambos costados de la línea media, a aproximadamente unos 5 cm. Y si bien suelen ser de una intensidad de leve a moderada, el dolor puede expandirse a la parte posterior de los muslos y confundirse con afecciones del nervio ciático.
A medida que el embarazo avanza, los dolores pueden agudizarse ya que la articulación que une el hueso sacro con los huesos de la cadera tiende a inflamarse finalizando el segundo trimestre y durante el tercero.
En el caso de los calambres, los lugares más frecuentes donde suelen ocurrir son en los gemelos y los músculos de los pies. También suelen aparecer durante el tercer trimestre de gestación y afectan a entre el 30% y 50% de las mujeres.
A pesar de que estos calambres duran sólo unos segundos, pueden provocar un dolor residual que se extienda por algunas horas.
Dentro de las causas posibles que se encuentran a estos dolores, el avance del embarazo es clave ya que involucra un gran cambio en el cuerpo, la distribución de los órganos y la postura del eje corporal respecto al peso centralizado.
A medida que el bebé va ocupando más lugar en el útero y generando mayor peso para la mamá, el cuerpo intenta mantenerse en equilibrio, desplazando su centro de gravedad. Como consecuencia de esto las curvaturas antero posteriores de la columna vertebral cambian, acentuándose sobre todo en la zona lumbar por rotación anterior de la pelvis.
Estos cambios en la columna se deben a que las articulaciones de las vértebras durante el embarazo dejan de estar fijas y se desplazan. Por lo que el estiramiento y la inflamación de los ligamentos de todas esas articulaciones causan molestias y dolor.
El esfuerzo que hacen los músculos que sostienen la columna sumado a la relajación de los ligamentos aumenta la sensación de contractura. La relajación de los ligamentos se debe a la progesterona, una hormona que se segrega en gran cantidad al principio del embarazo y luego por acción de la placenta aumenta en forma significativa.
A pesar de que aún no se sabe exactamente la causa de los calambres, se cree que debido a una alteración en los niveles de calcio y magnesio en la sangre podría generar una mayor irritabilidad en la transmisión neuro muscular o en la fibra muscular, lo que provocaría una contracción brusca e intensa de los músculos –calambres-.
Para poder prevenir y atenuar las molestias es necesario que la mujer predispuesta a quedar embarazada mantenga un estado físico saludable, que sus posturas sean correctas y que comience a hacer gimnasia relajante de elongación y tonificación regularmente.
Deportes como la natación, las caminatas, el yoga y la gimnasia en el agua sirven para prevenir y atenuar estos trastornos, y es incluso recomendable que sigan practicándose durante la gestación, pero siempre consultando con el obstetra.
Dependiendo de la intensidad de los dolores existen diversos consejos. Si el dolor es leve, se combate cambiando de postura, descansando sentada apoyando las piernas a la altura de las caderas y flexionándolas ligeramente para cambiar el eje de la pelvis.
Por otro lado, para los dolores más intensos se sugiere reposo, calor seco o húmedo, además de ejercicios suaves.
El uso de analgésicos no es de lo más recomendable, pero de ser necesarios se debe consultar al obstetra cuál será el más acertado, dependiendo de la intensidad y duración del dolor, y siempre teniendo en cuenta la edad gestacional.
Si son dolores muy intensos, que ni siquiera le permiten a la embarazada caminar, se indica reposo, baños de inmersión calientes y anti-inflamatorios. En los casos que aún así persistan, se recomienda realizar una resonancia magnética, (que está probado que no es nociva para el bebé), para así poder descartar cualquier patología de columna que no tenga que ver con el embarazo.
En el caso de los calambres se aconseja elongar bien los músculos, sobre todo antes de dormir, ya que en general aparecen cuando la embarazada descansa. En algunos casos se suministra calcio o magnesio, pero la mejor forma sigue siendo el estiramiento.
Por último, para alivianar un calambre persistente es bueno poner la zona afectada bajo agua caliente e intentar aflojar el músculo con movimientos suaves. Agregar a favoritos (10)
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Ultima actualización ( Friday, 21 March 2008 )
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